Más pensamiento y menos empoderamiento

Más pensamiento y menos empoderamiento

[Será la edad, la profesión o el signo del zodíaco, pero el caso es que cada vez estoy más harto de leer y oír tonterías sobre técnicas de pedagogía modernuquis y chachipirulis basadas en palabrería hueca. Hace algún tiempo vi un póster de esos que supuestamente inspiran a trabajar de modo inteligente, y junto a él había una crítica demoledora. Llevo tiempo intentando expandir esa crítica y escribirla en forma de post. Hoy, por fin, lo he hecho. Sirva como crítica velada a toda esa pedagogía de Facebook y a esos carteles, webs y libros de empoderamiento, coaching y demás tontunas]

…..

Total, que al final encontré a mi amigo Raimundo en el gigantesco edificio de oficinas en el que trabajaba. Apenas me vio sonrió y me llevó, casi a empujones, frente a un póster colocado en lugar prominente para que todos los curritos pudieran verlo e inspirarse. El póster llevaba la leyenda “trabaja con inteligencia, no con dureza” (don´t work hard, work intelligent) y mostraba un grupo de personas empujando cubos de lo que a primera vista parecía un material pesado. El listo del grupo había cogido un cuchillo y convertido su cubo en una esfera, con lo que podía empujarla más fácilmente.

– ¿Qué, a que te gusta el póster? –me preguntó mi amigo- Representa todo lo que queremos para esta oficina, una inspiración para los trabajadores y una guía para un nuevo paradigma en el concepto de labor inteligente.

Siguió bombardeándome con conceptos de management empresarial, la mayor parte con términos en inglés que seguramente se sacó del último libro de administración empresarial para dummies. La verdad es que, cuando oigo términos como paradigma, transversalidad o multiloquesea, mi cerebro pasa a modo seguro y activa el filtro de tonterías. Como Raminudo no me vio demasiado entusiasmado me preguntó qué opinión le merecía el póster. Primer error.

– Vamos, hombre- insistía mi amigo- Seguro que te ha llenado de inspiración. Seguro que en la Universidad no trabajáis así, ¿verdad que no? Venga, sin miedo, dime lo que se te ocurra.

– Pues se me ocurre- respondí yo- que el mensaje que transmite es muy diferente a lo que tú piensas. Pero mira, mejor lo dejamos. Que sí, hazme caso, dejémoslo. Vamos a tomarnos un café.

Raimundo insistió e insistió, y por su expresión estaba claro que no tenía la menor intención de dejar el tema. Segundo error.

– Está bien, te lo diré si insistes, pero creo que no te va a gustar lo que voy a decir.

– Menos chulerías y más sustancia, profe. A ver cómo mejoras esto.

De acuerdo, Raimundo, tú te lo has buscado.

– Bueno –comencé con tranquilidad- lo que veo aquí es alguien que supuestamente ha puesto en marcha el cerebro para encontrar una solución no convencional y más eficiente. Pensamiento lateral, think outside the box y todo eso.

Raimundo asintió con la cabeza y se fue hinchando como un globo.

– Pero lo que yo veo aquí- continué- es a un trabajador que, lejos de trabajar con inteligencia, ha recurrido a una solución estúpida e ineficaz a todas luces.

Raimundo detuvo su proceso de hinchamiento.

– Resulta que, mientras los demás trabajan como mulos, el gachó este se ha pasado un buen rato esculpiendo un cubo con una pequeña navaja hasta convertirlo en una esfera. La ha pulido hasta dejarla lisa y brillante. Es que sólo le falta sacarle brillo con un paño y grabarle sus iniciales.

– Sí, eso representa el espíritu de superación, la búsqueda del objetivo final con las herramientas disponibles y…

– De eso nada, Gordon Gekko. El tío aparece en primera fila, como si su idea le diese ventaja, pero seguro que en el rato que se pasó poniendo la esfera guapa para impresionar a los demás, sus colegas tuvieron tiempo de mover una docena de cubos.

– Mira, Arturo, no creo que eso sea lo que…

– Luego está la forma escogida. Al convertir el cubo en una esfera la masa ha disminuido en un factor 0,52. Es decir, se ha perdido el 48% del material. Si el cubo está compuesto de comida para pájaros, o plástico, la genialidad del listo este ha hecho perder a la empresa casi la mitad del material inicial. ¿Eso es trabajar con inteligencia? Menudo desperdicio.

– Bueno, es que…

– Además, se supone que el objetivo será llevar el cubo a destino para hacer algo con él. No sé, quizá construir algo, o meterlo en un camión, o sencillamente apilarlo en algún lugar. Apilar cubos es muy sencillo, pero apilar esferas no lo es. Tendrían que pensar en algún modo de apilamiento, como las balas de cañón de tiempos napoleónicos, que sería necesariamente menos eficaz y más costoso en términos de espacio. Eso por no hablar de lo que pasará cuando una de las esferas se caiga al suelo por cualquier motivo. Un problemón logístico, y todo porque el muy vago no quiere trabajar como los demás.

– Es que si lo ves así…

– Pero lo peor es que si el tío fuese tan listo como el póster pretende hacernos creer lo podría haber hecho mucho mejor, ya que la solución es, como decís vosotros, subóptima; lo que lo llamaría una chapuza, vamos. Por ejemplo, que hubiese hecho un cilindro. Solamente perdería el 21% del material en lugar del 48% de la esfera, y mantendría la capacidad de poder almacenarse como un cubo.

– Bueno…

– De hecho, si fuese realmente tan listo se habría dado cuenta que basta con rebanar las esquinas y empujarla. No rodaría como una esfera pero casi.

– Pero…

– En realidad, si realmente fuera listo de verdad de la buena, se limitaría a rebanar cuatro de las ocho esquinas. Menos trabajo e igual resultado. De verdad, me cuesta creer que este sea el mensaje que queréis transmitir.

Raimundo estaba hecho polvo. Lo siento por él pero se lo buscó. Y fue entonces cuando, entre agotado y enfadado, hizo la pregunta:

– De acuerdo, listillo, ahora te toca a ti pensar con inteligencia. Según tu privilegiado cerebro ¿cuál es el mensaje que transmite el póster?

A esas alturas se podía oír el zumbido de una mosca. Era evidente que los curritos estaban con la oreja sintonizada. Tercer error.

– Pues en mi opinión- dije- el póster envía a los trabajadores el mensaje de “no trabajes con inteligencia, sólo procura que lo parezca”. El tío de la esfera se ha dedicado al postureo y sus compañeros saben que lo único que ha hecho es perder el tiempo y escaquearse (creo que ahora se llama  a eso procrastrinar) mientras ellos hacían el trabajo de verdad. Eso sí, el jefe se ha tragado cebo, anzuelo y sedal, convencido de que sus mensajes de empoderamiento funcionan. De hecho, si me preguntas, diría que el póster tiene una especie de metamensaje.

– ¿Un… metamen…?

– Sí, un mensaje dentro del mensaje. Su propia presencia dice, a ver cómo te lo expreso para que lo entiendas… sí, algo así como “los jefes de esta oficina son idiotas; mirad si es así, que creen que este póster sirve para motivaros y todo.”

Fue la última vez que vi a mi amigo Raimundo. Se quedó blanco como el papel, así que fui a buscarle un vaso de agua, y cuando volví ya no estaba. Nadie quiso decirme que había pasado durante mi ausencia, salvo una secretaria que me indicó con un gesto la dirección a una serie de puertas rotuladas con títulos en inglés como manager, executive y cosas así. Desde entonces parece como a si Raimundo se lo hubiese tragado la tierra, no responde a mis mensajes ni me coge el teléfono.

¿Será por algo que dije?

5 thoughts on “Más pensamiento y menos empoderamiento

  1. BRILLANTE !
    Me ha gustado muchísimo.
    Y solo con un póster ! Si le llega a proponer un libro, ni me imagino la respuesta.
    Gracias por este momento de lectura 🙂

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